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Sexualidad humana y la importancia de sus dimensiones

La sexualidad humana es una parte integral de la vida y la identidad de las personas. Es importante para la salud física y emocional, el bienestar y la autoestima. La sexualidad ayuda a construir vínculos con los demás a través de la intimidad, el compañerismo y el placer. También da forma a la identidad individual y los roles de género.

Sexualidad humana y la importancia de sus dimensiones

La sexualidad es una de las facetas más difíciles de delimitar en una definición. Con frecuencia se piensa en la sexualidad como en una parte de una persona, pero la sexualidad es el ser humano en sí mismo, es “el modo en que cada persona sexuada, hombre o mujer, vive su propio sexo” (Amezúa; 1978).

Somos seres sexuados desde el primer hasta el último momento de nuestra vida. La sexualidad es una dimensión que comparte con la salud dos rasgos importantes:

  •  Ser Global: No es posible comprender la sexualidad sin tener en cuenta a la persona en su conjunto. La sexualidad está presente en las tres dimensiones que configuran al ser humano.Biológica (las primeras células del organismo ya están diferenciadas sexualmente), Psicológica (cada persona tiene su propia orientación sexual y la vive de una forma particular) y Social (nuestra socialización y educación están filtradas por el hecho de que seamos chicos o chicas).
  • Ser Dinámica: El comportamiento sexual ha ido cambiando en función de la realidad de cada época, y también varía a lo largo de la vida de una persona. La Organización Mundial de la Salud, definió la salud sexual como “la integración de los elementos físicos, emocionales, intelectuales y sociales del ser sexual, por medios enriquecedores que potencien la personalidad, la comunicación y el amor”.

La sexualidad tiene un importante papel en el desarrollo de una vida plena y gratificante, no se puede separar el derecho al placer del derecho a la vida. Sin embargo, esta visión positiva de la sexualidad, igual que ocurría con la salud, es algo reciente.

Por múltiples razones (religiosas, políticas, morales, etc.), a lo largo de la historia de la humanidad la sexualidad y el disfrute del propio cuerpo han sido reprimidos, juzgados o prohibidos, lo que ha conllevado, por un lado, que la sexualidad sea una de las dimensiones humanas menos comprendida y por otro, que en lugar de como una fuente de placer y gratificación, la sexualidad se haya vivido en muchos casos como algo vergonzoso, que había que ocultar y de lo que no se podía hablar, mucho menos en público.

Evolución continua de la sexualidad humana

A nivel individual, cada persona evoluciona sexualmente a lo largo de toda su vida. El desarrollo de la sexualidad no es algo aislado, está estrechamente relacionado con el desarrollo afectivo, intelectual, físico; forma parte del desarrollo personal. La evolución sexual abarca tres procesos (Sáez Sesma, 1995):

  • Sexuación: La persona se va haciendo hombre o mujer.
  • Sexualización: La forma en que la persona se vive como sexuada.
  • Erótica: Los gestos, expresiones y conductas por las que se expresa la sexualidad.

Con frecuencia se piensa que la evolución sexual se completa en la adolescencia y que la vida sexual se mantiene durante la juventud y el periodo adulto. Esta idea no tiene ninguna justificación porque la vida sexual no acaba nunca. Es cierto que en cada etapa de la vida las manifestaciones y formas de expresión de la sexualidad son diferentes, por múltiples factores: biológicos, endocrinos, psicológicos, sociales, pero los intereses y comportamientos sexuales siempre están ahí.

Disfunciones sexuales

A veces, en el transcurso de la vida algunas personas pueden presentar algunas disfunciones sexuales, problemáticas que pueden estar ligadas a diversos factores.

De acuerdo al doctor en sexualidad, Rodrigo Jarpa, “las disfunciones sexuales son definidas como alteraciones en alguno de los procesos del ciclo de la respuesta sexual y se incluyen los trastornos por dolor. Se caracterizan por la presencia de niveles acusados de malestar personal y de dificultades interpersonales asociadas a dicha alteración”.

Además, el especialista agrega que al margen de las críticas que se les pueda hacer a los manuales diagnósticos, según el DSM V: “Las disfunciones sexuales incluyen la eyaculación retardada, el trastorno eréctil, el trastorno orgásmico femenino, el trastorno del interés/excitación sexual femenino, el trastorno de dolor genital-pélvico/penetración, el trastorno de deseo sexual hipoactivo en el varón, la eyaculación prematura (precoz), la disfunción sexual inducida por sustancias/medicamentos y otras disfunciones sexuales”.

Según lo que explica el especialista, los factores que pueden incidir en estas disfunciones pueden ser;  psicológicos, relacionales, de estilos de vida, biológicos y culturales. Por esto, “el abordaje ha de ser multicausal (biopsicosocial) y multidimensional, considerando que las disfunciones pueden tener múltiples efectos sobre la persona, la pareja y su relación”, recalca Jarpa.

Proceso corporal en sexología. Desde el “ser terapeuta” a la práctica clínica

La corporalidad es una parte importante de la sexualidad, entendiendo que nuestros cuerpos son los vehículos a través de los cuales nos podemos conectar de forma íntima con los demás.

La corporalidad puede influir en nuestros sentimientos y nuestra forma de expresar nuestra sexualidad.Sin embargo, algunas personas pueden tener problemas para expresar o disfrutar de su sexualidad debido a los prejuicios sociales, el rechazo de la familia o la falta de educación sexual. afecto, amor y deseo. Por lo tanto, la corporalidad es una parte fundamental de la sexualidad.

Debido a su relevancia, los terapeutas especializados en esta temática son los encargados de acompañar y ayudar a guiar a los consultantes que buscan la terapia como alternativa, ante esto, son ellos quienes deben promover en las personas:

  • Apreciar el fenómeno sexual en su totalidad.
  • Atravesar la corporalidad completa.
  • Comprender la sexualidad como una supradimensión.

Es decir, incitar en las personas una visualización o comprensión de la corporalidad de cada uno como un todo, más que hechos aislados.

¿Cómo se diagnóstica una difusión sexual?

Para poder generar un diagnóstico y un plan de tratamiento, el psicólogo de la salud tiene que poder detectar, ante cualquier alteración mental, el problema al que se enfrenta: desde una enfermedad mental que pertenezca al campo de la psiquiatría y de la neurología (por lo que en ocasiones se requiere de apoyo interdisciplinario); hasta alteraciones mentales sin componente orgánico-químico.

Estas últimas alteraciones, producto de la vida psíquica, van desde manifestaciones psicopatológicas graves, hasta las reacciones emocionales circunstanciales normales que tiene una persona ante un estímulo del mundo externo. Por lo que el papel del psicólogo es fundamental, tanto para establecer un adecuado diagnóstico y tratamiento, como para planear el apoyo interdisciplinario que el paciente requiera.

Para llegar a un diagnóstico, el primer procedimiento es la exploración de la paciente y de su pareja a través de una historia clínica. Las principales áreas de valoración de la historia clínica, incluyen: la exploración del motivo de consulta, la historia familiar primaria, la vida sexual, la historia familiar actual, la vida en pareja y el consumo de sustancias adictivas.

Con esta información se detecta la sintomatología básica y complementaria del paciente; los principales mecanismos de defensa utilizados y su origen; la evolución del conflicto y el desarrollo de las funciones yoícas.

Terapia de Focalización Sensorial

Rodrigo Jarpa, explica que la Focalización Sensorial es una de las intervenciones más características de la Terapia Sexual, la cual se trata de un conjunto de sugerencias orientadas a ayudar a las personas que experimentan problemas o disfunciones sexuales para que encuentren sus soluciones.

Este enfoque es un trabajo de reconexión con las raíces sensoriales de la sexualidad, en un proceso de descubrimiento y contacto estructurado el cual brinda oportunidades para experimentar el propio cuerpo y el de la pareja de una manera exploratoria y sin demandas.

Esto muchas veces implica una desviación radical de nuestros guiones culturales sobre que es o no es el sexo.Esta técnica fue desarrollada  por Masters, Johnson, Kolodny  y Helen Kaplan, es una de las más utilizadas en este ámbito. Esta, consta de diferentes etapas como:

1. Focalización sensorial I. En esta técnica no hay relación sexual, sólo caricias suaves en el cuerpo y genitales.

2. Focalización sensorial II. Mediante las caricias se busca lograr la excitación, pero sin que haya orgasmo ni coito. Durante el tercer grado, la pareja debe lograr una buena estimulación para que la mujer pueda colocar el pene dentro de su vagina y así logre jugar y experimentar diversos movimientos, preocupándose sólo por sus sensaciones.

3. Ejercicios de los músculos pubococcígeos. La mujer tiene que ejercitar 10 veces, uno o dos ciclos al día los músculos pubococcígeos.

4. Maniobra de puente. Se estimula el clítoris hasta el momento anterior al orgasmo, para que mediante los movimientos del coito, el reflejo orgásmico se haga presente.

5. Estímulo y distracción. Consiste en que la pareja se estimule intensamente y, a su vez, se distraiga de la vigilancia inhibitoria.

En definitiva, este tipo de enfoque es particularmente útil para las personas que experimentan problemas sexuales, ya que les ayuda a reconectar con sus sentimientos y sensaciones corporales, liberando así la tensión y la ansiedad, esto porque puede ayudar a las personas a mejorar su comprensión de sí mismas y de sus necesidades sexuales, lo que les permite tomar decisiones informadas sobre sus relaciones sexuales y comportamientos.

Referencias

Efigenio Amezúa, N.Educación sexual desde las ideas: la asignatura de los sexos. Foucart. Revista española de sexología.

Masters W, Johnson V, Kolodny R. La Sexualidad Humana. México: Grijalbo. 1995.

Silberio Sáez Sesma. Teoría de los Sexos. La letra pequeña de la sexología”. Revista Española de Sexología, 2003.

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