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Modelo A.M.A.R para una crianza neurodiversa

Esta metodología se basa en el cuidado respetuoso emocionalmente sensible y seguro de los niños, a través del potenciamiento de las habilidades de los cuidadores, padres, programas educacionales y áreas más específicas.

Modelo A.M.A.R para una crianza neurodiversa

Esta metodología se basa en el cuidado respetuoso emocionalmente sensible y seguro de los niños, a través del potenciamiento de las habilidades de los cuidadores, padres, programas educacionales y áreas más específicas.

Uno de los desafíos de los padres es descubrir cómo lograr que sus hijos aprendan de manera sana y eficaz y que, al mismo tiempo, disfruten del proceso. Cuando una crianza es respetuosa conforma el valor de la proximidad, presencia y acompañamiento en el ámbito emocional para el comportamiento del niño.

De esta manera, A.M.A.R es una metodología que llama a brindar seguridad y protección por medio de cuatro capacidades que desarrollan los adultos: la atención, mentalización, automentalización y regulación.

  • Atención: conexión emocional y el compromiso al desarrollo de las necesidades del niño/a.
  • Mentalización: comprender y empatizar, sin criticar ni inferir para entender lo que se quiere expresar.
  • Automentalización: proceso analítico de los propios estados mentales y acciones del adulto.
  • Regulación: cuidado y seguridad al enseñarle al niño cómo manejar sus emociones de manera adecuada.

El adulto responsable tiene la función de acompañar al niño para llevar a cabo el entendimiento y guiarlos en sus procesos, dejando de lado el imponer la autoridad.

“Cada niño es un mundo en sí mismo”       

Esta práctica activa comportamientos que fomentan otros aprendizajes académicos y emocionales para una mejor calidad de vida en base a la inclusión social de personas neurodiversas o neurodivergentes.

La neurodivergencia, también conocida como neurodiversidad, se refiere a individuos con condiciones como dislexia, espectro autista, entre otros.

En el caso de los niños, lo importante es que el adulto comprenda cómo relacionarse desde la biología y el temperamento de este, es decir, su perfil sensorial.

La fonoaudióloga y docente de ADIPA, Magister de Salud Mental Infantil en Estrategias de Intervención en la Primera Infancia, Lorena Aleman, explica que existen dos sentidos fundamentales para la población neurodivergente: el sistema propioceptivo y el vestibular.
El primero tiene receptores en los músculos de las articulaciones y manda señales al sistema nervioso sobre, por ejemplo, la postura. Mientras que el segundo tiene sus receptores en el oído interno y se relaciona con las dimensiones del cuerpo con el espacio, es decir, si se realiza un movimiento.

Asimismo, agrega que, “una vez que nosotros vamos conociendo cómo es el perfil sensorial de los niños se pueden atender y son más fáciles de entender”. También, el cuidador debe hacer modificaciones en función a lo que pasa con la biología del niño y mentalizar qué quiere decir o cómo se está sintiendo.

¿Cómo fomentar un Cuidado Respetuoso Emocionalmente Sensible y Seguro?

El método A.M.A.R radica en el fortalecimiento de los vínculos afectivos sanos y seguros para lograr un bienestar íntegro para el entorno de los niños. Por lo tanto, es importante entender cómo se comunica la población neurodiversa y para qué, con el fin de conocer sus competencias y ayudarlos con herramientas funcionales.

La oralidad no es lo primero que se logra, pero gracias a estas estrategias comunicativas la docente expone que, “mientras más comunicativo sea más probabilidad hay que la oralidad llegue, porque los símbolos comienzan a generar mayores competencias”.
La regulación del vínculo entre el cuidador y el niño

Según la docente, el o la cuidadora deben tener la capacidad de empatizar desde otra perspectiva y regular las situaciones estresantes, es así como se genera un impacto positivo en la salud mental, el desarrollo general y el bienestar emocional mediante el vínculo y “cuando sucede, el adulto y el infante se van regulando”.

Para que se genere un vínculo afectivo un requisito es la disponibilidad temporal sistemática que pueda tener el cuidador con el niño o la niña. Bajo este marco, “La idea es mostrarle al adulto cuidador que debe estar emocionalmente disponible para este niño”.

Es así como el apego seguro significa accesibilidad, acompañamiento y estar emocionalmente disponible a las demandas del infante, así como también responder adecuadamente a las conductas y permitirles la exploración.

Algunas características que logran desarrollar los niños son, autoestima alta, confianza en sí mismos, capacidad de regular sus emociones y capacidad para experimentar y expresar sus emociones.

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