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Revisado por: Dra. María Francisca Vergara, Psiquiatra y Magíster en Psicología Clínica Infanto-Juvenil.
La melatonina es una hormona cuya función principal es regular el ciclo sueño-vigilia. Es secretada naturalmente por el cuerpo humano, y debido a sus propiedades, actualmente también está disponible como suplemento para tratar trastornos del sueño.
El sueño infantil es uno de los motivos de consulta más frecuentes en pediatría y salud mental, y la melatonina se ha convertido en uno de los fármacos más solicitados por las familias. Debido a esto, es fundamental comprender sus mecanismos, riesgos y contraindicaciones.
Para profundizar en cómo se aborda el uso de melatonina en niños desde la práctica clínica especializada, entrevistamos a la Dra. María Francisca Vergara, Psiquiatra y Mg. en Psicología Clínica Infanto-Juvenil.
La melatonina es una neurohormona que produce principalmente el cerebro en la glándula pineal, como subproducto metabólico del neurotransmisor serotonina, en respuesta a la oscuridad.
Su función principal es regular el ciclo sueño-vigilia, informando al cerebro que es momento de iniciar procesos de reparación, descanso y estabilización neuroquímica esencial para la salud mental (American Psychological Association, 2018).
Como regulador primario del ciclo circadiano, la melatonina ejerce influencia sobre múltiples sistemas neuroquímicos relacionados con el estado de ánimo, la respuesta al estrés y la función cognitiva (Hardeland, 2012). Su rol trasciende la simple inducción del sueño, ya que participa activamente en la modulación de procesos psicológicos que afectan el equilibrio emocional y el funcionamiento mental.
En la era digital, la exposición a la luz azul de pantallas inhibe la secreción natural de melatonina, retrasando la fase del sueño. A diferencia de los adultos, el sistema biológico de los niños está en pleno desarrollo, por lo que cualquier alteración en la señalización de la oscuridad puede impactar no solo el inicio del ciclo del sueño y descanso, sino también la consolidación de la memoria y la regulación emocional, lo que lleva a muchos padres a buscar apoyo en la suplementación.
“Solo es seguro si lo indica un médico especialista en población pediátrica. Siempre es necesario que sea bajo una evaluación médica”, indica la Dra. María Francisca Vergara.
Esto para garantizar la seguridad y bienestar de los niños, evitar el enmascaramiento de patologías subyacentes, y también para asegurar la calidad del compuesto utilizado.
“En general, se puede comenzar a usar desde la etapa preescolar (2 o 3 años), siempre bajo indicación y supervisión médica”, precisa la especialista.
Depende de la situación clínica. Hay pacientes que lo usan durante un periodo prolongado, porque tienen trastornos del desarrollo y tienen dificultades en el ciclo sueño-vigilia. Por eso se hace seguimiento del desarrollo, el progreso de la forma cerebral y los hitos en término de su maduración. Estos son distintos caso a caso.
Debe ser evaluado por el médico especialista, ya que hay niños que necesitan dosis muy bajitas, hasta niños que por ciertas condiciones del desarrollo requieren muy excepcionalmente dosis más altas.
Aunque la melatonina se considera generalmente segura y bien tolerada, podrían existir potenciales efectos adversos y contraindicaciones:
Siempre un médico especialista debe evaluar cada caso.
Cuando se altera la forma de dormir, cuando hay un cambio muy llamativo. Y cuando pese a que se está teniendo la misma rutina de siempre, el niño no está descansando o está teniendo problemas para mantener el sueño durante la noche. Además, cuando despierta irritable y presenta somnolencia diurna.
La psiquiatra indica que si hay cualquier cambio en el ciclo del sueño o existen dudas en relación a la forma de dormir, es siempre mejor consultar a su pediatra de cabecera, ya que el sueño es personal y lo que podría ser sintomático en un niño, podría no serlo en otro. Además, esto permitirá realizar las acciones específicas requeridas relacionadas con el sueño, debido a que “hay muchos cuadros (tanto médicos, como psicológicos y psiquiátricos), que pueden presentar sintomatología en el dormir”. En este sentido, enfatiza la importancia de que los padres o cuidadores, que son quienes mejor conocen a los niños, puedan consultar a tiempo.
La especialista nos da recomendaciones para mejorar la calidad e higiene de sueño de los niños:
Debe existir una rutina de sueño, dependiendo de la edad, ya que difiere si es un lactante de seis meses, un niño de 3 o 6 años, o un adolescente.
Se recomienda que haya un tiempo dedicado a la preparación para dormir, por lo menos de 1 hora a 1 hora y media.
Algunas prácticas que se pueden aplicar en casa son las siguientes:
La melatonina representa una herramienta cronobiótica valiosa en la práctica clínica pediátrica cuando se prescribe con criterio, en el contexto adecuado y con acompañamiento de otras medidas enfocadas en la higiene de sueño de los niños.
La melatonina es una hormona que el cuerpo produce de forma natural, principalmente en la glándula pineal del cerebro, y su función principal es regular el ciclo de sueño y vigilia.
La melatonina no causa dependencia farmacológica ni síndrome de abstinencia físico.
No induce cambios neuroadaptivos significativos ni desarrollo de tolerancia clínicamente relevante.
Las gomitas de melatonina no son inherentemente peligrosas, pero su uso en población pediátrica debe ser siempre bajo indicación y supervisión médica. Además, en su etiquetado debe estar presente la información sobre la cantidad de miligramos de melatonina y el resto de componentes que contiene (por ejemplo, podría haber niños que sean alérgicos a excipientes como colorantes o saborizantes).
Cabe mencionar también que el formato en gomitas representa un riesgo de sobredosis accidental, dado que los niños suelen percibirlas como dulces. Debido a esto, deben almacenarse de manera segura fuera del alcance de los niños.
Dependerá de la indicación médica para cada paciente, ya que cada caso requiere evaluación respecto a sus condiciones de salud subyacentes.
Este contenido fue revisado por el equipo de contenidos de ADIPA y por la profesional Dra. María Francisca Vergara, Psiquiatra y Mg. en Psicología Clínica Infanto-Juvenil.
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