Dr. Gonzalo Miranda
Psicoanalista, Máster en Psicología Clínica y Doctor en Salud Pública.
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Revisado por: PhD. Mag. Psic. Gonzalo Miranda
El trastorno somatomorfo se caracteriza por la presencia de síntomas físicos persistentes y molestos, que no pueden explicarse completamente por una enfermedad orgánica y suelen estar asociados a factores psicológicos.
El trastorno somatomorfo representa un desafío importante para la medicina, ya que se sitúa en el límite entre lo físico y lo psicológico. El malestar se manifiesta en el cuerpo, pero su duración o intensidad no puede explicarse desde una causa identificable a través de los métodos de diagnóstico propios de la biomedicina.
Esto genera confusión tanto en pacientes como en profesionales, ya que aunque los síntomas son reales, y la persona padece por esto, se suelen minimizar, al no encontrar una enfermedad orgánica de base que los justifique completamente.
El trastorno somatomorfo es una condición en la que las personas experimentan síntomas físicos como dolores, fatiga, alteraciones sensoriales, etc. que no pueden explicarse por una causa médica.
“Son trastornos que se presentan con alguna alteración física, pero que no son 100% explicables a través de una evaluación orgánica.”
Esto no significa que los síntomas sean imaginarios, sino que su origen, duración o intensidad, están influidos directamente por factores psicológicos.
El término “somatización” se refiere de un modo general al proceso mediante el cual una persona expresa, a través de síntomas físicos, afectos no tramitados psicológicamente. Más específicamente, se suele separar el término “somatización” del término “conversión”, pues en este último caso, el síntoma expresa de manera simbólica un conflicto psíquico en una zona u órgano del cuerpo.
Lo anterior hace que el primer profesional en ser contactado en busca de ayuda, sea un médico; ya que la persona aún no dimensiona que se trata de la gestión de sus emociones.
“Son personas que llegan con una queja física… no llegan quejándose de su estado de ánimo, sino con una demanda situada en lo corporal.”
En el DSM-5, el concepto de “trastornos somatomorfos” evolucionó hacia el término trastornos de síntomas somáticos y trastornos relacionados.
Estos incluyen:
La característica principal de estos es que ya el foco no está solo en la ausencia de causa médica, sino en la respuesta psicológica excesiva frente a los síntomas.
Según la CIE-10, los trastornos somatomorfos se clasifican en:
Esta clasificación se centra más en la presencia de síntomas físicos sin explicación médica clara.
Los síntomas no son generales y pueden variar ampliamente; los más comunes incluyen:
Desde una mirada clínica, los síntomas están ahí, pero no tienen una explicación médica suficiente.
“Los síntomas suelen estar vinculados al sistema nervioso autónomo, como problemas gastrointestinales o dolores sin causa clara.”
Los trastornos somatomorfos no se presentan de una única forma. Existen diferentes tipos basados según cómo se manifiestan los síntomas y su relación con factores psicológicos.
Se caracteriza por la presencia de múltiples síntomas físicos recurrentes que afectan diferentes sistemas del cuerpo, como el digestivo, neurológico o muscular. Todos sin una causa médica clara.
Ejemplo: una persona que consulta repetidamente por dolor abdominal, fatiga y mareos, pero cuyos exámenes médicos no muestran ninguna alteración que explique estos síntomas.
La persona presenta una preocupación excesiva por padecer una enfermedad grave, a pesar de que las evaluaciones médicas son normales.
Ejemplo: alguien que, tras sentir una molestia leve en el pecho, está convencido de tener una enfermedad cardíaca, aunque los estudios médicos descarten cualquier problema.
Incluye síntomas físicos persistentes que generan malestar, pero que no cumplen completamente los criterios de otros trastornos somatomorfos específicos.
Ejemplo: una persona que experimenta cansancio constante y dolores difusos durante meses, sin un diagnóstico médico claro, pero sin la variedad o intensidad suficiente para clasificar como trastorno de somatización.
Se centra en una preocupación intensa por uno o más defectos físicos percibidos, que suelen ser inexistentes o poco visibles para los demás.
Ejemplo: alguien que evita salir de casa porque cree que su piel tiene imperfecciones graves, aunque objetivamente no sean evidentes para otras personas.
El dolor es el síntoma principal y está influido significativamente por factores psicológicos, afectando la vida diaria de la persona.
Ejemplo: una persona con dolor lumbar crónico que persiste incluso después de descartar lesiones físicas, y que empeora en períodos de estrés o angustia.
Es una forma más inespecífica del trastorno, donde los síntomas físicos están presentes, pero no encajan completamente en otras categorías diagnósticas.
Suele manifestarse como:
Algunos ejemplos frecuentes de las personas son trastornos somatomorfos, incluyen:
“Muchas alteraciones gastrointestinales, cefaleas o dolores musculares son ejemplos comunes donde el componente psicológico puede estar presente.”
No existe una única causa y no hay una generalidad; aquí intervienen múltiples factores:
“En contextos donde el sufrimiento psicológico no tiene espacio, muchas veces se manifiesta a través de síntomas físicos.”
En la actualidad, la sobreexigencia y el ritmo de vida pueden favorecer su aparición.
El diagnóstico del trastorno somatomorfo implica algunos pasos:
“Siempre es necesario descartar primero una causa orgánica antes de considerar factores psicológicos.”
El tratamiento de este trastorno debe ser integral y específico para cada cuadro.
Es la base fundamental del tratamiento. Con esta se logra:
“La terapia permite que la persona descubra la dimensión afectiva de lo que está viviendo.”
En algunos casos y solo indicado por un profesional de la salud, puede incluir:
Es clave que la persona comprenda y se concientice:
La principal diferencia radica en la causa:
Enfermedad médica: tiene una base orgánica identificable.
Trastorno somatomorfo: los síntomas no se explican completamente por una causa física.
“No hay una lesión o alteración fisiológica que explique completamente la sintomatología.”
El trastorno somatomorfo evidencia que la relación entre mente y cuerpo es compleja. No se trata de síntomas “imaginarios”, sino de manifestaciones reales de un malestar que requiere comprensión integral desde su tratamiento.
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