La explotación comercial sexual infantil es una realidad preocupante que no podemos podemos permitir olvidar.
Actualmente este delito afecta a millones de niñas y niños alrededor del mundo, y tiene consecuencias tanto psicológicas, como físicas y emocionales.
En este artículo, hablaremos sobre los aspectos claves de este tipo de delito y sobre cómo debes actuar como profesional.
¿La explotación sexual comercial infantil está olvidada?
Datos desde la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), señalan que cada año aproximadamente 1,8 millones de niñas y niños en el mundo son víctimas de explotación sexual comercial o ESC.
Inclusive, desde la UNICEF, señalaron que luego de la pandemia del Coronavirus, se ha aumentado el riesgo de ESC en niños, ya que hubo una interrupción en los sistemas de protección infantil y además, se destinaron menos recursos a estos casos.
Para entender de mejor manera de lo que estamos hablando, es necesario comprender lo que significa la explotación comercial sexual infantil.
La ESC es cualquier forma de explotación sexual en niños y niñas con fines de lucro. Dentro de ello puede estar involucrada la prostitución infantil, la trata de personas con fines de explotación sexual y la pornografía infantil.
El concepto “prostitución infantil” es inadecuado para abordar la explotación sexual comercial infantil.
En primer lugar, denota un cierto grado de intención o de participación del niño o niña respecto de transar sexo a cambio de dinero.
Considerarlo como prostitución oculta el abuso y la explotación que se hacen contra un niño, niña o adolescente que no cuenta con las herramientas para defenderse de ello.