
Curso: Intervención Clínica Avanzada en Trauma Sexual Complejo
Mtra. Nicole Baumgartner
Inicia 24 de agosto de 2026 | 4:00 pm
La renuncia silenciosa (en inglés, quiet quitting) es una práctica de resistencia laboral en la que la persona trabajadora, en vez de dejar su empleo, simplemente deja de dar más de lo que le corresponde: se limita a las tareas mínimas de su puesto, sin horas extra sin remuneración, sin trabajar fuera de horario ni responder correos o llamadas los fines de semana (Torres-Mejorada, 2024). No implica una separación voluntaria del trabajo, sino la adopción de una conducta de compromiso limitado: la persona sigue haciendo lo necesario para mantener su puesto, "nada más y nada menos" (Sierra Carpio et al., 2025, p. 89).
El término se popularizó en 2022 a través de un video viral en TikTok publicado por el usuario @zaidleppin (Zaid Khan), aunque su origen académico se rastrea a una presentación de Mark Bolger en un simposio de economía en 2009 (Sierra Carpio et al., 2025). Como fenómeno social, la renuncia silenciosa está ligada al movimiento chino "Tang Ping" (acostarse), una forma de resistencia cultural frente al esfuerzo excesivo y la productividad como valor supremo, que se propagó rápidamente hacia Estados Unidos (Sierra Carpio et al., 2025).
En el plano laboral, el concepto captó atención mediática en 2022, tras dos años en los que la pandemia por covid-19 reconfiguró las dinámicas de trabajo (Torres-Mejorada, 2024). La pausa forzada que vivieron muchos empleados representó un reencuentro con su vida personal, familiar y social, y sentó las bases de la llamada great resignation ("gran dimisión") en Estados Unidos, donde la tasa de desempleo alcanzó cifras no vistas en 22 años (Torres-Mejorada, 2024). La renuncia silenciosa surgió como una alternativa a esa gran dimisión: quienes no podían permitirse renunciar del todo, optaron por "renunciar" solo a su esfuerzo extra.
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Mtra. Nicole Baumgartner
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La renuncia silenciosa no surge de un solo factor, sino de la combinación de varias condiciones laborales que erosionan progresivamente la disposición de la persona a dar más de lo mínimo: el desgaste físico y emocional, la sensación de no ser valorada, el debilitamiento de su vínculo con la organización y la falta de margen para decidir sobre su propio trabajo (Pevec, 2023; Sierra Carpio et al., 2025; Torres-Mejorada, 2024). A continuación se detalla cada una de estas causas.
La causa de fondo más citada es el desgaste laboral, cuya manifestación clínica más conocida es el burnout o síndrome de agotamiento ocupacional (Torres-Mejorada, 2024). Pevec (2023) documenta que la pandemia intensificó este agotamiento a través de jornadas más largas y la invasión del trabajo sobre la vida personal, lo que llevó a las personas trabajadoras a priorizar su bienestar por encima de las metas organizacionales.
Las prácticas de resistencia como la renuncia silenciosa responden a la forma en que los propios trabajadores se perciben a sí mismos: como sujetos sin poder suficiente para decidir o negociar sus condiciones laborales, lo que refleja un estado de subordinación dentro del cual resistir en silencio es su principal herramienta (Torres-Mejorada, 2024). Esta autopercepción de indefensión se combina con la sensación de no ser reconocido: Pevec (2023) identifica la falta de valoración de los empleados como uno de los factores con mayor peso en el fenómeno, junto con la exclusión de las personas trabajadoras de las decisiones que las afectan.
Un estudio correlacional con 119 profesionales del servicio en México encontró que la renuncia silenciosa se asocia de forma negativa y significativa con el compromiso afectivo (apego emocional a la organización) y con el compromiso normativo (sentido de obligación moral hacia ella), pero no guarda relación con el compromiso de continuidad, es decir, con el cálculo de costos de abandonar el empleo (Sierra Carpio et al., 2025). En otras palabras, quien practica la renuncia silenciosa no se queda por miedo a perder beneficios: se queda porque el trabajo es solo "una pieza más" de su proyecto de vida, no algo insustituible (Sierra Carpio et al., 2025, p. 95).
Pevec (2023) señala que la falta de autonomía en el trabajo y el declive de la confianza en la organización están entre los factores que impulsan la renuncia silenciosa. Esto conecta con el concepto de "indefensión aprendida": cuando las personas sienten que no tienen control sobre su trabajo, la pasividad se convierte en su respuesta por defecto ante el estrés sostenido, y ofrecerles autonomía real es lo que revierte esa dinámica (Pevec, 2023).
En la práctica, la renuncia silenciosa se manifiesta como un espectro de conductas de resistencia, no como un único comportamiento. Torres-Mejorada (2024) identifica tres niveles, de más pasivo a más activo: "soportar" (aguantar las condiciones adversas sin un plan de cambio, la estrategia más común), "resistir" (defender activamente el propio tiempo y espacio sin perder terreno) y "enfrentar" (levantar la voz frente a la cultura organizacional, la conducta menos frecuente). Otras señales concretas incluyen la dosificación deliberada del esfuerzo, la queja informal entre compañeros y la limitación de la comunicación de ideas por temor a la sobrecarga o a que se perciban como inútiles (Sierra Carpio et al., 2025; Torres-Mejorada, 2024).
Conviene distinguir la renuncia silenciosa de otros fenómenos laborales con los que a veces se confunde. A diferencia del bullying laboral, que implica hostigamiento activo por parte de alguien hacia la víctima, la renuncia silenciosa es una respuesta de repliegue: no hay agresión hacia la persona, sino una retirada del esfuerzo que va más allá de lo mínimo.
Un ejemplo documentado es el llamado after call: una trabajadora operativa se ponía "como en espera" en el sistema telefónico a las 5:29 p. m., un minuto antes de su salida, para evitar recibir una última llamada que la obligara a quedarse (Torres-Mejorada, 2024). Otro caso es el de empleados que administran deliberadamente su ritmo de trabajo para no alcanzar antes de tiempo una meta variable ("meta volante"), después de comprobar que la empresa la incrementaba sin compensación adicional en cuanto la cumplían (Torres-Mejorada, 2024). También se documentan casos de personas que simplemente avisan: "yo a las cuatro me voy… si tienen algo, después de las cuatro yo ya no me entero" (Torres-Mejorada, 2024, p. 170).
Porque tiene consecuencias medibles sobre el compromiso organizacional y, en última instancia, sobre la calidad del servicio que presta una empresa o institución. La siguiente tabla resume los hallazgos de Sierra Carpio et al. (2025) sobre la correlación entre la renuncia silenciosa y los tres tipos de compromiso organizacional propuestos por Meyer y Allen (1991):
Este patrón es relevante porque muestra que la renuncia silenciosa no es una estrategia calculadora de permanencia con el mínimo esfuerzo, sino una respuesta a la desvinculación moral y afectiva con la organización (Sierra Carpio et al., 2025). Por eso, según Pevec (2023), su expansión entre trabajadores de la salud puede degradar la calidad de la atención al crear una cultura organizacional tóxica, mientras que en el ámbito académico se ha asociado con estudiantes que reducen deliberadamente su esfuerzo para proteger su salud mental.
Finalmente, hay un costo personal que suele pasarse por alto: sostener la renuncia silenciosa como estrategia de protección puede terminar sacrificando la integridad y la autoestima de quien la practica, sin que esto realmente beneficie a nadie, incluida la propia persona (Pevec, 2023).
La renuncia silenciosa o quiet quitting, no es una moda pasajera de redes sociales, sino una práctica de resistencia con raíces en el desgaste laboral, la falta de reconocimiento, la escasa autonomía y el debilitamiento del compromiso afectivo y normativo hacia la organización (Pevec, 2023; Sierra Carpio et al., 2025; Torres-Mejorada, 2024). Se manifiesta en un espectro que va desde simplemente soportar hasta enfrentar abiertamente las condiciones laborales, y sus señales, son observables mucho antes de que alguien decida irse de verdad. Detectarla a tiempo no es solo una cuestión de productividad: también protege la autopercepción y la autoestima de quienes, ante la imposibilidad de negociar mejores condiciones, han optado por resistir en silencio.
Lorenzini, N. (2026). ¿Qué es la renuncia silenciosa?. ADIPA. https://adipa.mx/glosario/renuncia-silenciosa-que-es/
Dr. Nicolás LorenziniVer perfil- Psicólogo Clínico, Pontificia Universidad Católica de Chile. - Master of Sciences en Psicoanálisis, University College London. - Doctor en Psicología Clínica, Educacional y de la Salud, University College London. - Diplomado en Intervenciones Psicoanalíticas en Salud, Pontificia Universidad Católica de Chile. - Associate Professor de la Unidad de Psicoanálisis, University College London. - Asistente del Profesor Peter Fonagy. - Ex-investigador asistente del Anna Freud Centre. Londres. - Docente de la International Psychoanalytic University Berlin. Alemania. - Vicepresidente de la Asociación para el Estudio y Desarrollo de la Mentalización (AIEDEM), España y Latinoamérica. - Miembro del Comité Editor de la Revista Mentalización, Psicoanálisis y Psicoterapia. - Miembro del Comité Ejecutivo de la International Attachment Network. Reino Unido. - Autor de diversos artículos científicos y capítulos en psicología.